miércoles, 28 de febrero de 2018

Las lesiones, el lado oscuro del fútbol base.


Si nos vais siguiendo por redes sociales, sabréis que Pau ha pasado una buena temporada fuera de los terrenos de juego por una lesión de rodilla. Ha sido una época difícil, no sólo por no poder entrenar, ni jugar partidos, sino también por la afectación en la vida cotidiana. Pensad en lo complicado que es para un niño de 10 años no poder caminar, no poder correr en el patio del colegio, sufrir para subir escaleras, entre otros.

La lesión de nuestro hijo

¿Cómo fue la lesión de Pau? En un entrenamiento saltó a buscar un balón arriba y al caer se dobló la rodilla. Acabó el entreno con un poco de molestias pero al enfriarse fue cuando empezó el dolor y la inflamación. Al día siguiente lo llevamos a urgencias. No sacamos nada en claro. Una venda compresiva y le derivaron a medicina del deporte. A la semana le visitaban y tras la inspección y ecografía no lo acababan de ver claro. Nos comentaron que podría tratarse de un problema de los ligamentos de la rodilla. Ese dato nos asustó bastante. Si se trataban de los ligamentos, tal vez precisara de cirugía y un gran tiempo de recuperación. 


El diagnóstico definitivo quedó pendiente de una resonancia magnética. El problema es que cogimos fiestas navideñas y tanto la prueba como la visita de control con medicina del deporte se alargó, junto con la incertidumbre de qué era lo que tenía nuestro hijo. Y claro, todo ese periodo con la rodilla semi-inmovilizada y sin poder apoyarla. El pobre pasó unas Navidades bastante fastidiado. 

Y llegó el día de la resonancia y de la visita con el médico. Entonces tuvimos el diagnóstico definitivo: Afectación del tendón rotuliano, la denominada "rodilla del saltador". Dentro de los posibles diagnósticos, aquel era de los más leves. Tocaba empezar a apoyar el pie, ir a fisioterapia y realizar ejercicios en casa. Los primeros días fueron muy dolorosos. Volver a movilizar una rodilla que llevaba 1 mes sin función era duro para Pau, pero poco a poco notó como iba mejorando. La magnetoterapia que realizaba en el centro de fisioterapia le estaba funcionando junto con los ejercicios diarios en casa

Y finalmente, 2 meses y 15 días después, recibía el alta. Tocaba volver a entrenar y disfrutar del fútbol.
Ahora ya han desaparecido los dolores y el sufrimiento, y parece que lo pasado se olvida, pero Pau ha pasado una época dura. 

Las lesiones de larga duración en el futbol base

No és habitual tener una lesión de larga duración en chicos pequeños. Pau estuvo algo más de 2 meses que tampoco es un tiempo excesivo en las lesiones futbolísticas, pero tener parado a un niño todo ese tiempo es difícil. Además són problemas que afectan al resto de la vida de los jóvenes, que habitualmente es una vida movida. 

En estos años de fútbol con nuestro hijo, he vivido mucha diversión a su lado pero también diversas situaciones complicadas. Partidos en los que no ha estado del todo acertado, cuando tras ficharlo en un equipo, dijeron que no contaban con él y sobre todo estos 2 meses largos de lesión. Porque un día desafortunado lo tiene todo el mundo pero a los 2 días ya está superado y en el siguiente partido puede uno hacer olvidar el anterior. Porque el no contar para un equipo, te permite ir a otro para seguir disfrutando del futbol. Pero una lesión... una lesión te deja sin poder jugar una buena temporada. 

Es por ello que personalmente creo que las lesiones de larga duración son lo pero del fútbol base. Sabemos que no todo es de color de rosa en el fútbol formativo y que hay zonas "más oscuras", pero que un problema físico no te deje disfrutarlo es lo que más se acerca al lado oscuro del fútbol. 

Agradecimientos

Me gustaría aprovechar la ocasión para dar las gracias al equipo médico de Medicina del Deporte del Hospital de Sant Joan de Reus y al equipo de fisioterapeutas de Bruma Clínic, por el trato con el pequeño y por ayudar a su recuperación. 




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